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La maldición de Brasil con su afición; confirmada en 2014
Los desastres naturales nos demuestran lo vulnerables que somos a pesar de tener experiencia en tratarlos. Algo así sufrió Brasil en el Mundial del 2014.
La Copa del Mundo regresaba a Brasil, luego de la tragedia del Maracanazo. Luego de la derrota ante los uruguayos en la final, los cariocas hicieron un pacto con los dioses del futbol que los hizo los mejores del mundo.
Los brasileños conquistaron el futbol mundial a partir de 1958 han sido los más ganadores hasta el momento. La sed de revancha en el 2014 y contar con una gran generación de futbolistas los cegó y el ego se apoderó de ellos.
Los dioses del futbol que habían pactado con ellos, les dieron un golpe igual o más fuerte que el Maracanazo.
El 8 de julio del 2014 quedó marcado en la historia del futbol brasileño. La Selección de Brasil, pentacampeona del mundo, fue goleada en las semifinales del Mundial por un imponente marcador de 7-1 por Alemania, que después se coronaría como campeona mundial.
Thomas Muller fue el primero en abrir el marcador a los once minutos de tiempo corrido. Los fantasmas de Maracaná habían llegado.
Doce minutos después, las nuevas generaciones brasileñas conocieron la desesperanza y la frustración. Klose al 23’, Toni Kroos al 24’ y 26’ y Khedira al 29’ dejaron el marcador al mediotiempo 5-0 a favor a Alemania.
No lo podían creer, estaban siendo vapuleados en su propia casa, como en 1950. Para la segunda mitad, el juego bajó en intensidad y los brasileños trataban de salvar algo imposible. Alemania no se tentó el corazón e Schürle marcó un doblete para un 7-0 lapidario.
Oscar fue el único que dio la cara por Brasil al anotar al minuto 90, para hacer más decorosa la derrota. Los brasileños que nacieron después de 1950 solamente habían escuchado sobre aquella debacle en Maracaná pero ahora eran partícipes del “Mineirazo”.
Para muchos, el 7-1 es considerada la peor tragedia brasileña y el consuelo sería una nueva Copa del Mundo.
Raquítica selección
La lesión de Neymar y la suspensión de Thiago Silva acrecentaron los problemas de la Verdeamarela, que se reflejaron en un pésimo ante los alemanes en las semifinales, que desnudaron todos los errores defensivos de Brasil, que nuevamente le otorgó una gran desilución a su afición.